Viviendo con ceguera

Expectativas versus realidad

Experiencias, pensamientos, consejos y trucos para compartir con la comunidad con discapacidad visual.


Las dos palabras utilizadas en este título son muy fuertes y muy conocidas también. Expectativa, se refiere a lo que estamos esperando que otros logren o hagan. La realidad, es lo que somos, lo que hacemos, lo que decidimos sin la presión de los demás.

Como una mujer que vive con discapacidad visual,  después de un largo viaje caminando por la vida con mis expectativas y las expectativas de los demás, he llegado a entender que a veces la falta de algo, en este caso, la vista, nos hace pensar que tenemos que estar de pie y hacer frente a las diferentes demandas que nos rodean  para encajar. Por ejemplo, ser el mejor estudiante de la escuela, ser súper valiente, nunca rendirse, nunca mostrarse cansada o débil y tantas otras demandas que si las miramos de cerca, son casi imposibles de lograr al 100%.

Cuando se trata de las expectativas que la sociedad ha construido a su alrededor, podemos encontrar dos maneras. La falta de expectativa o la creencia de que una persona que vive con discapacidad  debería ser capaz de tener habilidades similares a las de un superpoder. Tales como, sentidos auditivos perfectos, reconocer a las personas a los 2 segundos de estar frente a ellos sin decir una palabra, tener una memoria infalible  y tantos otros. Por otro lado, la falta de expectativa se construye en torno a la idea de que vivir con una discapacidad te hace incapaz de nada. Desafortunadamente, escuchamos comentarios como, no puedes apreciar el arte porque eres ciego,  no puedes correr porque no puedes ver,  no puedes tener un trabajo formal porque tienes una discapacidad.

Mientras lees esto, apuesto a que piensas que estos son comentarios fuertes y muy negativos, pero a veces, esta es la realidad cuando se vive con una discapacidad. La gente asume este tipo de ideas.

Estoy muy contenta y orgullosa  de alguna manera  poder decir que, esto no es del todo cierto,  asumir que una persona no puede hacer algo debido a la falta de visión, audición o cualquier otra, no está bien. En cambio, lo mejor que podemos hacer  es preguntar. Cuando preguntamos, aprendemos, nos permitimos romper estos mitos en torno a los demás. Cuando preguntamos, también le damos a la persona la posibilidad de compartir todas estas increíbles habilidades que a veces no se ven debido a lo que hemos considerado una discapacidad todo este  tiempo.

Las personas que viven con cualquier tipo de discapacidad son personas, como tú, como yo. Somos seres humanos con deseos, sueños, nuestras propias expectativas, diferentes realidades, escenarios desafiantes, dificultades y muy buenos en algunas actividades.

Para compartir un poco más sobre mí contigo. Soy muy buena en la música, el arte, escuchar a la gente, aprender nuevas habilidades, incluso si se cree que se aprenden principalmente con la vista. Por ejemplo, pintar o cocinar. Siempre fui una estudiante sobresaliente,  elegí la Psicología Clínica porque era y soy muy apasionada por ayudar a los demás y la salud mental en general. Tengo un trabajo y una vida muy interesante.

Marce tocando el piano, lleva el cabello suelto, una blusa blanca y un sueter azul tejido, tiene los ojos cerrados y sonrie abiertamente

Yo también tengo mis dificultades. No soy muy talentosa con las matemáticas complejas, me enfrento a desafíos cuando se trata de la sociedad. Por ejemplo, me negaron el acceso a muchos lugares muchas veces debido a mi perro guía y antes de eso no conocía la horrible sensación de ser excluida de una actividad o un lugar debido a mi situación de vida. Déjame decirte, es un sentimiento que no deseo para nadie e incluso con todo esto vivido y ahora dicho, no me arrepiento de mi camino, viviendo con discapacidad visual  He llegado a aprender mucho, pero eso no me define, es solo una característica más de quien soy.

Con todo esto dicho y compartido, tratemos siempre de recordar que a todos nos falta algo, todos somos diferentes y eso está totalmente bien. Todos logramos  metas o incluso expectativas a nuestra manera muy singular, nunca como los demás.  Respetemos la singularidad de los demás  y abracemos la nuestra.

 

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